El Comportamiento dewl consumidor Financiero en Latinoamerica
danielaledezma @ 23:22La teoría del proceso económico, en lo que hace a la teoría de la demanda del consumidor, consiste en determinar las relaciones entre necesidades, medios de satisfacerlas y recursos disponibles, cosas que determinan los bienes que
serán demandados por cada unidad de consumo en un período dado.
Las unidades de consumo, como tipos ideales que son, se supone que únicamente consumen, adquiriendo de las unidades de producción o explotaciones todo cuanto consumen, ya preparado para el consumo. Estos bienes y servicios se los procuran pagándolos con los ingresos que perciben por su participación en el proceso productivo, como remuneración a su trabajo (salarios), o a su propiedad (rentas), por el uso del crédito que les brinden los proveedores y, cuando consideremos la actividad pública,
por transferencias (rentas de la seguridad social).
Consumo y Marketing en Latinoamerica.-
El marketing en Latinoamérica deberá ser una pieza importante para ayudar al progreso de una sociedad en la que faltan recursos productivos y financieros.
No se trata solamente de seguir una filosofía de marketing para ser competitivos en el mercado, sino, de forma esencial, para poder satisfacer las necesidades de los consumidores, dada la gran escasez de medios existente. La empresa que realice mejor esta función podrá enfrentar de forma adecuada a su más grande competidor: la falta de poder adquisitivo existente en un alto porcentaje de los consumidores latinoamericanos. El marketing se transforma de esta manera, en nuestros países, no sólo en un instrumento de éxito en las empresas, sino en un importante vehículo para el desarrollo social. Peter Drucker, señala que los países en vías de desarrollo no son países subdesarrollados sino fundamentalmente países subadministrados.
Uno de los problemas de los países latinoamericanos es que las empresas siempre han dirigido sus estrategias de marketing al segmento más rico de la población, pero se ha dejado intacto al 80% de la población, que básicamente no conocemos en sus necesidades y deseos.
América Latina tiene un ingreso per cápita promedio de 3 mil dólares, frente a
un consumidor norteamericano que dispone de 23 mil dólares. Sólo esa diferencia
explica una estructura de compras y consumo totalmente diferentes. Pero además,
existen diferencias culturales. El consumidor latinoamericano tiene como
herencia un mestizaje entre las razas europeas y precolombinas que ha conformado una cultura distinta.
Luego entonces, las estrategias de marketing que se enseñan en universidades y seminarios son copiadas de empresas que tuvieron éxito en los países desarrollados y resulta que cuando se quieren instalar esas estrategias en las empresas iberoamericanas no son compatibles a la realidad que viven las empresas de la Región y terminan por ser un fracaso.
La estructura de edades en Latinoamérica se inclina a la juventud, ya que un 60% de la población tiene menos de 21 años y un tercio de ésta es menor de quince años.
Sólo el 59% de la población es
económicamente activa. Los países europeos y, en general, los países mas
desarrollados presentan un fuerte desbalance hacia las edades mayores.
En Latinoamérica las mujeres
siguen siendo las principales decisoras de las compras a pesar de los nuevos
estilos de vida que se viven día con día en la Región.
Los negocios de barrio conviven
con los supermercados: el 77,2% de la gente que compra en supermercados también
se acerca a los negocios de barrio especializados como carnicerías,
verdulerías, panaderías, etc. para completar sus compras.
Por ejemplo en el caso de
Argentina, este porcentaje es el más alto de la región y alcanza el 95,7%. Con
respecto a la frecuencia de compra, podemos observar que es cada vez mayor.
Debido a la crisis, la gente compra volúmenes menores y realiza sus compras más
seguido. El promedio es cercano a una vez por semana.
El fenómeno de las marcas propias
está causando un gran impacto en ese país, el porcentaje llega casi al 60%. En
un principio estas marcas eran probadas por los consumidores más jóvenes. Hoy,
sin embargo, alcanzan a todas las edades y estratos socioeconómicos. El peso de
las marcas de primera línea es esencial cuando se trata de alimentos o
productos de tocador. El consumidor argentino es el que más gasta en
supermercados en América latina. Sin embargo, la situación económica llevó a
importantes segmentos de la población a focalizar su atención en el precio por
sobre la calidad. Concretamente, cada vez son más los que sacrifican su tiempo
comparando folletos de las ofertas de los supermercados antes de tomar una
decisión de compra.
Así lo revela un estudio
desarrollado por la consultora AC Nielsen y realizado sobre la base de 8000
hogares encuestados en la
Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. Uno de los
aspectos más llamativos del sondeo es que, a pesar de la creciente inserción
laboral de la mujer, a la hora de tomar las decisiones de compras, ellas son la
mayoría con 85%.
El informe también señala que la Argentina y Brasil son
los países en los que se experimentó un mayor desarrollo a nivel servicios.
Allí es donde más se utiliza la tarjeta de crédito, la compra telefónica y por
Internet.
En todos los países latinoamericanos
se consume menos productos masivos independientemente del crecimiento
económico. El consumidor redistribuye su portafolio de gastos, ya que ahora
tiene que pagar el teléfono celular que hace diez años no tenía, al igual que
el servicio de Internet o los entretenimientos de sus hijos o la salud.
El tema
del acceso a los servicios financieros ha cobrado gran importancia en los
países de America Latina. En forma creciente, tanto gobiernos como bancos
y otras instituciones financieras privadas vienen planteando y desarrollando
iniciativas que buscan profundizar el acceso de la población a los servicios
financieros.
Las razones del enorme interés sobre este
tema son básicamente las siguientes:
En primer lugar, después de las profundas crisis financieras de los 1990s
y comienzos de los 2000s en una serie de países de la región, los sistemas
bancarios se han fortalecido significativamente.
En segundo lugar, los análisis recientes sobre la relación entre desarrollo
de mercados financieros y desarrollo económico a nivel mundial han incrementado
el énfasis en el concepto de “acceso a servicios financieros,” por el cual se
entiende la capacidad de la población de utilizar estos servicios sin que
existan obstáculos que lo prevengan. .
El concepto se “acceso” se distingu del concepto: “profundización financiera” (por el cual se entiende los ratios tradicionales de “crédito/PBI” y “depósitos/PBI”). De acuerdo a esta nueva literatura, en tanto que una mayor profundización financiera está positivamente relacionada a un mayor crecimiento económico, un mayor acceso de los grupos poblacionales de menor ingreso a los servicios financieros puede contribuir a
la disminución de la pobreza y a una mejora en la distribución del ingreso. .
Estas relaciones se fundamentan en que la utilización amplia y profunda de servicios
financieros conduce a una adecuada canalización de ahorros hacia actividades
productivas, un eficiente sistema de pagos que facilita las transacciones entre
agentes económicos y un adecuado monitoreo de los riesgos empresariales.
En tercer lugar, la gran mayoría de los países de América Latina vienen consolidando sus democracias. Esto ha resultado en una creciente demanda de la población por acceso a los beneficios de las reformas y el crecimiento económico. Entre estas demandas, destaca un mayor acceso a los servicios financieros, tanto por parte de las
medianas, pequeñas y micro empresas para financiar sus inversiones productivas
como de las familias que requieren vehículos financieros seguros para canalizar
sus ahorros, realizar transacciones en forma más eficiente, financiar la compra
de bienes inmobiliarios y adquirir seguros contra eventos catastróficos.

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